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Mar del Plata - 
viernes 15 de diciembre del 2017 - T
15 diciembre 2017 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 22 de septiembre, 2017 - 13:50 hs.
Usina de torpezas

La llegada al poder del actual presidente norteamericano aceleró el proceso de ineptitudes mediante las cuales se intentan dirimir las más complejas situaciones internacionales en organismos como la ONU.


El maniqueísmo del Consejo de Seguridad deja expuesto el nivel de indefensión en el que se encuentra el resto del mundo que está fuera de ese círculo selecto que tiene voz, voto y veto.


Por eso, las resoluciones que salen desfavorables ni se tienen en cuenta y los discursos que prodigan los líderes en la Asamblea General pasan a formar parte rápidamente del archivo.


En el terreno de los hechos concretos, este grupo demuestra que no hace mayores esfuerzos por superar la incapacidad manifiesta para resolver los conflictos que involucran al planeta.


El desafío de Corea del Norte destaca por encima de todos, ya que la incompetencia parece haberse adueñado de la poca razonabilidad que quedaba en ese recinto a la hora de hacer uso de la diplomacia que, como el sentido común, deberían ser prioritarios.


Los halcones hace tiempo que se comieron a las palomas y son quienes diseñan los objetivos de corto, mediano y largo plazo en Naciones Unidas.


Lógicamente esto deja escaso margen para que prosperen ideas nuevas provenientes de los países sin peso específico, de aquellos que no están alineados con los grandes bloques o de los que no mantienen un comercio fluido con Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Federación Rusa y República Popular China.


Estos cinco son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y cada intervención en cualquier parte del mundo es acordada por ellos; los otros diez ocasionales y rotativos integrantes hacen bulto para que las reuniones entreguen una imagen más allegada al debate numérico.


Como muestra sólo alcanza con recordar la frase del presidente estadounidense en su discurso ante más de un centenar de jefes de Estado en la ONU: “No tendremos otra opción que destruir totalmente a Corea del Norte si continúa su camino nuclear”.


Así se maneja hoy el mundo, el único que tenemos.-


@danieltemperoni


 


 


 

   


Columnas anteriores
viernes, 15 de diciembre, 2017 - 13:41 hs.

En febrero de 2008, Julio Aro se propuso hacer realidad una idea que desafiaba a los más altos poderes nacionales e internacionales.


Estaba tan llena de sentido común que con sólo escucharla llegaba hasta el corazón de cualquier ser humano bien nacido.


De los 230 compatriotas sepultados en el cementerio de Darwin en nuestras Islas Malvinas, 121 cruces tenían a sus pies las placas con la frase “Soldado argentino sólo conocido por Dios”.


Su proyecto estaba sustentado en lograr que se identificara a cada uno de ellos y que las familias supieran en qué tumba descansaban sus héroes.


Vale recordar que los ingleses, terminado el conflicto del Atlántico Sur, pidieron al gobierno de facto que les enviaran personal para la identificación de los cuerpos antes de la inhumación que se concretó en los primeros meses de 1983, pero eso nunca ocurrió.


Los primeros contactos de quien preside la Fundación No Me Olvides, fueron con los miembros del Equipo Argentino de Antropología Forense, una organización científica, no gubernamental y sin fines de lucro que se formó en 1984.


Fueron casi nueve años de gestiones, negativas, cabildeos políticos, encuentros con ex combatientes británicos y miles de kilómetros recorridos por el país explicando y convenciendo a los familiares para que se extrajeran una pequeña muestra de sangre.


Finalmente, los antropólogos forenses trabajaron este año de manera incansable en Malvinas coordinados por la Cruz Roja Internacional, con el acuerdo previo de los gobiernos de Argentina y del Reino Unido, para obtener el ADN de los soldados NN.


En el laboratorio se cotejaron todas las muestras y de esa confrontación se lograron resultados positivos en 88.


Ahora cada una de esas familias sabe dónde descansan sus héroes, mientras que las 33 conclusiones restantes aguardan en un banco de datos para ser comparadas en el futuro.


Fue mucha la gente que hizo posible este camino, pero todo comenzó con aquella idea plagada de sentido común y de amor por el prójimo que Aro dijo en voz alta por primera vez bajo el sol abrasador del verano marplatense.


Sencillamente, Julio lo hizo.-


@danieltemperoni


 

viernes, 8 de diciembre, 2017 - 13:52 hs.

La muerte de un joven que volvía a su hogar junto a un amigo, nos vuelve a conmocionar.


Fue embestido y arrastrado más de un kilómetro por un auto manejado por otro muchacho de similar edad, en estado de ebriedad, quien llegó a su casa y se acostó a dormir hasta que lo despertó la policía horas después.


También quedó con heridas una tercera persona que detuvo su bicicleta cuando vio que los dos primeros se habían caído de la moto y fue luego golpeada por el vehículo antes de que iniciara su fatal raid.


Hechos contundentes, incomprensibles, arrancados de una realidad que cuesta reconocer y que pide a gritos, desde el profundo clamor de quienes sobreviven y de los familiares de las víctimas, que no ocurran más.


Miles de personas mueren por año en estas circunstancias y otras tantas quedan con secuelas permanentes.


Sin embargo, el Congreso Nacional tardó casi 14 años en atender los reclamos planteados por las Madres del Dolor y otras organizaciones.


Esa demora la pagamos entre todos, porque mientras los proyectos durmieron en los despachos de los legisladores, los responsables de tantos siniestros viales fueron medidos con una vara poco punitiva.


Aún hoy sobreviene la duda, quedan grandes lagunas de doctrina, los jueces admiten interrogantes y terminan más beneficiados los culpables que sus propias víctimas.


En este terreno de inseguridad fáctica, abonado por la pereza legislativa y sostenido por la liviandad jurídica, nos movemos los argentinos en cada rincón de nuestro país sorteando los peligros callejeros que acechan en cada esquina.


Mientras, los que deben corregir la letra y el espíritu de las normas no encuentran el momento político para endurecer las penas, y los que tienen que sancionar están más volcados a la tesitura del accidente que del siniestro vial.


Todo parece confabularse a la hora de cambiar el paradigma sobre esta problemática que le arranca la vida a 25 personas por día.


Cuando las sociedades no actúan de forma civilizada contra los males que las afectan, se acercan peligrosamente a la barbarie.-


@danieltemperoni


 

viernes, 1 de diciembre, 2017 - 13:51 hs.

La utilización indiscriminada de internet y de las redes sociales, profundiza el dolor de aquellos que viven situaciones dramáticas ante la difusión de mensajes que muchas veces dejan al descubierto prácticas rayanas con la inmoralidad.


Este capítulo de la conectividad abre un desafío para que los legisladores se atrevan a proponer una norma que imponga responsabilidad a la hora de manifestarse.


No pasa por cercenar el derecho a expresarse, sino comenzar a andar el camino de la madurez y hacerse cargo de lo que se dice y se publica en este poderoso mundo digital.


Son innumerables los ejemplos de argentinos que atraviesan cuadros dolorosos y deben exigir al máximo sus estados de ánimo para intentar defenderse de testimonios que agravian o lesionan en pocos caracteres.


A veces ni siquiera se trata de personas físicas, sino de una arquitectura de recursos informáticos que esconden hasta el verdadero objetivo de la cizaña que embaten contra un individuo o grupo determinado.


Así se va haciendo mucho más fácil y perverso este sendero con protección casi absoluta para quienes lo usan en desmedro de otros, sin que se advierta que su avance significa el retroceso ostensible del respeto y las buenas costumbres, como mínimo.


Los políticos generan enormes campañas publicitarias de bajo costo a través de internet y de las redes sociales.


Y usan estas herramientas más allá de los plazos de veda electoral, precisamente porque carecen de una norma que las ordene en este sentido.


Argumento suficiente, entonces, para que los responsables de legislar pongan su mayor empeño en encuadrar lo que hoy está adoleciendo del más mínimo atisbo de compromiso.


Si no se hace, es poco creíble recibir como respuesta que no se sabe por dónde empezar.


Mucho menos que se desconocen sus alcances.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 24 de noviembre, 2017 - 13:52 hs.

El diputado provincial Javier Mignaquy, del Frente Renovador, propuso sancionar a quienes fumen mientras conducen automóviles en la provincia de Buenos Aires, teniendo en cuenta que la distracción por esta práctica es motivo de numerosos siniestros de tránsito.


En los considerandos del proyecto de ley, hizo hincapié en que los descuidos por fumar y usar el celular encabezan la lamentable estadística de siniestralidad.


Según la Asociación Luchemos por la Vida, refirió el legislador, los fumadores tienen el doble de accidentes de tránsito que aquellos que no fuman.


Así como se tomó esta práctica como eje para reformar el Código de Tránsito bonaerense, resultaría muy beneficioso analizar la incidencia que potentes parlantes usados a muy alto volumen tienen sobre los sentidos de los conductores.


Además de generar ruido que perjudica a terceros, sin duda aquellos que tienen esa costumbre se ven afectados en el manejo correcto del automóvil y pierden empatía con el medio que los rodea, sin mencionar que están ausentes de cualquier señal auditiva de alerta.


También las automotrices deberían trabajar en paralelo para adecuar los vehículos y hacer que en las consolas de manejo se tenga una correcta visualización de los detalles sin perder de vista el ángulo de trayectoria.


Es propicia la incorporación de abundante tecnología, pero estar atento y procesar cada uno de los datos conlleva milésimas de segundo que obligan al chofer a distraer su atención de la delicada y esencial tarea de manejar.


Las cuestiones mencionadas y otras derivadas de los avances en materia de comunicación y conectividad, obligan a la actualización de las leyes en vigencia y de la propia tarea del legislador que es el encargado de poner en recuadro lo que está modificando la realidad.


El crecimiento exponencial del parque automotor y las elevadas estadísticas de siniestralidad, exigen un trabajo permanente en este sentido que, muchas veces, no está a la altura de las necesidades de la sociedad.-


@danieltemperoni


 


 


 

viernes, 17 de noviembre, 2017 - 13:51 hs.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, expresó la profunda preocupación de la Iglesia por el avance del narcotráfico.


Habló de la situación en los barrios y de la amenaza que sufre la juventud, colocando al tema en el centro del debate.


Desde diversos sectores se insiste en la necesidad de reforzar las vías de acción contra este flagelo que afecta a todos los niveles de la sociedad y que requiere de una tarea multidisciplinaria para poder hacerle frente.


Esta plaga no se termina únicamente con el descubrimiento de cargamentos secuestrados o bandas desarticuladas.


Hay un gran trabajo por hacer desde la base social, con el aporte estructural de la escuela, los clubes, las sociedades de fomento, las ONG´s, las instituciones confesionales y toda otra entidad que genere respeto a los valores esenciales del ser humano.


El Estado tiene la enorme responsabilidad de coordinar este programa para que llegue a cada rincón del país, en particular a los jóvenes y niños que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.


También debe replantearse el accionar de los centros públicos y recomponer el sostenimiento de aquellos privados que integran el sistema de atención de personas adictas para que, en conjunto, se avance en más y mejores prestaciones.


Se necesita de una gestión articulada porque los efectos son devastadores y dejan tremendas heridas a las personas, a sus familias y a la sociedad toda.


Esto incluye a los planes médicos, sobre todo los que se enfocan en la atención primaria de la salud y en particular a las políticas de los sectores más desprotegidos.


Apuntar al centro de la cuestión redundará seguramente en resultados altamente favorables para el futuro, pero lo primero es aceptar que la problemática crece de forma exponencial y exige una respuesta inmediata.


Está claro que se impone como política de Estado prioritaria.-


@danieltemperoni


 


 


 

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