20/04/2018
viernes 20 de abril del 2018 - T
20 abril 2018 - T

Daniel Temperoni Periodista

viernes, 14 de julio, 2017 - 13:41 hs.
Dólar

Tempranamente aprendemos que el dólar, como Dios, siempre está presente aunque no lo veamos.


La economía se rige por esta moneda y también las distintas variables que se analizan para saber cómo estamos y por dónde vamos.


A pesar de los intentos de algunos gobiernos democráticos que demostraron su preocupación por torcer esta realidad, los actores internos y externos que lo alentaron ganaron en cada batalla disputada.


Los salarios están en pesos, los precios se expresan en la misma moneda y los impuestos siguen esa lógica, pero la realidad argenta se regula inexorablemente por el valor del monstruo verde.


Siempre los costos del país superan a los del resto, los alimentos están caros y la presión impositiva es la más pesada de la región.


Entonces aparece la tabla comparativa en dólares, mientras los gurúes de ocasión advierten por enésima vez que la moneda norteamericana está en su piso más bajo, por lo que piden a gritos que suba cuanto antes.


También se apuran a aconsejar para que esa decisión macroeconómica llegue hasta el último de los peldaños de la microeconomía.


De esta forma, millones de trabajadores argentinos sufren la inclemencia cíclica de los tomadores de ganancias.


Son los bancos, las empresas de gas y petróleo, los grandes formadores de precios, los liquidadores de divisas y todos aquellos que reciben jugosos subsidios salidos de las arcas públicas.


Nunca pierden y por tal razón siempre están de acuerdo con todas las acciones gatopardistas; cambiar algo para que nada cambie.


La historia enseña que este camino sólo generó ganancias para esos grupos.-


@danieltemperoni


 

   


Columnas anteriores
viernes, 13 de abril, 2018 - 10:20 hs.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tiene cinco miembros permanentes que reúnen el poder absoluto con voz, voto y veto.


Así es como China, Francia, Federación de Rusia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Estados Unidos de América, conforman un selecto club de países que manejan la agenda mundial en cuanto a la carrera armamentista, los movimientos de tropas y el alineamiento del resto de las naciones.


También son los responsables de decidir cuándo comienza y cuándo termina una guerra, según sus propios intereses.


Este tremendo poder concentrado es el que mantiene bajo control a aquellas partes del mundo que pretenden salirse de este maniqueísta sistema que fuera perversamente ideado tras la II Guerra Mundial.


Cualquier movimiento que no esté alineado con estas cinco naciones es revisado dentro de los márgenes de sus propias leyes del juego y quienes generan alteraciones al ritmo impuesto por estas potencias son rápidamente amonestados con acciones que van desde las sanciones económicas hasta los correctivos militares.


No hay posibilidad de salir ileso cuando algún país llevó adelante políticas contrarias a la enorme maquinaria bélica de los que se dividieron el mundo en la Conferencia de Yalta de 1945.


Con actualizaciones al nuevo concierto internacional, las cosas se siguen manejando igual que en el siglo XX.


Por esta razón, después de la muerte de civiles por el uso de gas venenoso en la ciudad de Duma, Siria, las denuncias entre Estados Unidos y la Federación de Rusia fueron anuladas por el veto alternativo de ambos países y seguidas por las amenazas de cercanos lanzamientos de misiles.


Como los dos pertenecen al Consejo de Seguridad y tienen ese privilegio, la política y la diplomacia mundial son incapaces de ponerle fin al sufrimiento de miles de personas.


Es el ejemplo contundente de la advertencia lanzada por el Papa Francisco cuando afirmó que estamos viviendo la III Guerra Mundial por partes.


@danieltemperoni


 

viernes, 6 de abril, 2018 - 11:39 hs.

El sentimiento del pueblo argentino se ha mantenido inalterable a pesar de los muchos intentos desmalvinizadores que en los últimos 36 años procuraron sin éxito aquellos que preferían ocultar lo hecho por nuestros ex combatientes.


Este aniversario ha tenido una tonalidad distinta, porque 90 familias han podido cerrar el círculo del duelo y colocar en las tumbas el nombre y apellido de sus seres queridos que descansan en el cementerio de Darwin.


Una idea que surgió de Julio Aro hace una década y que tuvo que atravesar muchos obstáculos internos y externos, hasta que los planetas se fueron alineando al conocer en Londres al ex coronel Geoffrey Cardozo y recibir en Buenos Aires el espaldarazo del músico Roger Waters.


Un trabajo impecable del Equipo de Antropología Forense, bajo la coordinación de la Cruz Roja Internacional, que está siendo considerado como caso único de recolección de muestras en el terreno y el posterior cotejo con el ADN de numerosos familiares que aceptaron hacer el cruce de información genética.


Ahora resta que sigan acercándose las familias de aquellos fallecidos en combate cuyas placas todavía rezan “Soldado argentino sólo conocido por Dios”, lo que inexorablemente se irá cumpliendo con el tiempo.


En tanto, la misma sociedad que sostuvo contra viento y marea durante más de tres décadas y media la causa Malvinas, tiene el deber de continuar respaldando el pedido de conversaciones diplomáticas con Gran Bretaña por la soberanía del archipiélago.


La resolución 2065 de la Asamblea General de Naciones Unidas, aprobada el 16 de diciembre de 1965, reconoció la existencia de una disputa soberana entre Argentina y el Reino Unido.


Ese es el camino que nunca debió haber abandonado nuestro país y el que nos están marcando los 649 combatientes que dejaron sus vidas en el conflicto de 1982.


Son razones más que suficientes para que el pueblo argentino sea el garante permanente ante los gobiernos de turno, por si alguno de ellos en el futuro afloja en el reclamo por nuestros derechos irredentos desde 1833.


La comunidad internacional está viendo con asombro el resultado final de la identificación de nuestros soldados caídos en combate.


Con la misma inteligencia y templanza, ahora hay que trabajar para que las Islas Malvinas vuelvan a ser territorio argentino.-


@danieltemperoni

viernes, 30 de marzo, 2018 - 10:34 hs.

Los nuevos números sobre la desocupación dispararon más de un comentario y algunas reflexiones ya escuchadas en otras instancias pasadas cuando la ciudad se ubicó en el podio nacional.


En general, se abordó la problemática a través del cristal de cada sector político y se hizo hincapié en todo aquello que los demás dejaron de hacer cuando tuvieron responsabilidades de gobierno.


Sin embargo, que General Pueyrredon abrigue un 9,3% de personas desocupadas requiere de una mirada de conjunto mucho más superadora y extremadamente menos mezquina e individualista.


Se necesita todo el potencial intelectual disponible para generar sinergias que permitan mirar más allá de las propias narices.


En un municipio donde residen uno de cada cuarenta argentinos, pero se siguen manejando variables respecto de los números del censo de 2010 en el que muchos marplatenses no fueron censados, cualquier resultado posible se queda corto.


El enorme conurbano que fue conformándose en anillos alrededor de la villa balnearia, le agregó progresivamente niveles de complejidad que cambiaron para siempre la matriz del distrito.


También le adosó a la dirigencia lugareña otros deberes en cuanto a la manera de pensar el futuro de este gran centro urbano, dejando a muchos con el viejo discurso que ya no alcanza para cubrir las expectativas de todos.


Si bien es imprescindible contar con la ayuda nacional y provincial, esta encrucijada debe resolverse en origen y apuntando a soluciones estructurales que incluyan la infraestructura que están requiriendo desde hace años las distintas barriadas de la ciudad.


Las obras públicas fundamentales que se reclaman representan en esencia la palanca para transformar un panorama que otras vertientes parecen no poder revertir por sí solas.


“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”, supo decir Albert Einstein.


En algún momento y por determinadas circunstancias, quizá pongamos sobre la mesa los números reales, las mejores ideas y las verdaderas expectativas para alcanzar un nivel de vida mucho mejor para todos.-


@danieltemperoni


 

viernes, 23 de marzo, 2018 - 14:09 hs.

Resulta muy difícil imaginar una sociedad moderna en la que un país intente generar tantos acuerdos de libre comercio como le convengan a su propósito individual de quedarse con el control de los mercados.


Mucho más complicado se vuelve ese escenario si la nación en cuestión cierra la entrada a aquellos productos que entiende que perjudican a sus intereses, pero de fronteras hacia afuera continúa exigiendo que le sigan comprando a rajatabla.


El más recalcitrante liberal se permite la conversión a ultra proteccionista, según le convenga.


Así lo ha venido ejecutando Estados Unidos sin ningún pudor a lo largo de su historia, pero en los últimos tiempos ha exacerbado este mecanismo maniqueísta a niveles insospechados.


Con Argentina se viene manifestando una conducta de recorte iniciada con la prohibición del ingreso de limones que generó un golpe muy fuerte a los productores nacionales.


Posteriormente, los norteamericanos aplicaron astronómicos impuestos de importación al biodiesel argentino por encima del 70%, lesionando el ingreso anual de divisas por esa venta de alrededor de 1200 millones de dólares.


El último mazazo recibido vino por la vía del acero y del aluminio que en términos globales significan unos 800 millones de dólares de exportaciones anuales, pendiente de resolución.


El presidente Donald Trump firmó esa decisión presidencial rodeado de obreros de esas industrias y sostuvo que era en defensa de los puestos de trabajo de los norteamericanos.


Al momento aclaró que países como México y Canadá iban a recibir ciertas excepciones y beneficios en el trato comercial por dichos productos.


Claramente dejó al descubierto la necesidad que tiene Estados Unidos de cerrar un nuevo acuerdo tripartito de libre comercio que lo siga beneficiando.


Sin ningún prurito por la gruesa maniobra de selección de socios, una vez más el gendarme del mundo quiere demostrar que el flujo de bienes y servicios tendrá que seguir sus caprichosos movimientos.


Peligrosamente, también, deja abierta la puerta a acciones futuras que podrían significar la división mundial de la producción según sus pretensiones y sus propios planes de expansión.-


@danieltemperoni


 


 

viernes, 16 de marzo, 2018 - 10:44 hs.

Un lustro en la historia de la Iglesia Católica es apenas un momento, una rápida mirada en el extenso curso de hechos que marcaron y cambiaron al mundo.


Pero, sin duda, la presencia de Jorge Mario Bergoglio durante este tiempo ha significado un fuerte proceso de cambio.


Desde aquella quinta votación del colegio cardenalicio en la Capilla Sixtina, este jesuita argentino comenzó a dejar su impronta a cada paso.


Puertas adentro Francisco ha encontrado frentes de resistencia, pero sus ideas renovadoras han seguido adelante y se manifiestan como un viento fresco en la estructura interna del Vaticano.


De cara a los católicos, el mensaje está en movimiento y demuestra que la opción por los pobres se renueva en acciones concretas y no se agota en frases dogmáticas que resultan difíciles de observar en aquellos que las propalan.


Su presencia en las más complicadas geografías de este planeta en permanente conflicto, ha demostrado desde el comienzo de este periplo que no se detendrá aunque el resto de los líderes del mundo no alcancen a comprender la profundidad de su mensaje.


Ya alertó sobre la tercera guerra mundial en partes y los efectos devastadores que provoca en decenas de escenarios bélicos sostenidos por la irracionalidad y por el enorme negocio de armas.


Y aunque han sido numerosos los jefes de Estado que se definieron en línea con la propuesta papal, la realidad nos muestra que la hipocresía sigue siendo el mejor discurso que tienen a su alcance.


No obstante, su pensamiento ha calado hondo en los jóvenes que ya no se conforman con la promesa de un futuro mejor y siguieron su consejo en la misa de  Río de Janeiro, saliendo a la calle a hacer lío y a manifestar su convencimiento de que son protagonistas del cambio.


Su palabra en favor de los migrantes que sufren la diáspora del destierro por no coincidir con ideas, credos o etnias gobernantes, ha cambiado el paradigma de este flagelo y ha dejado en evidencia la caducidad de organismos internacionales,


Francisco ha trajinado cada día de este último lustro y nunca ha olvidado recordar que recen por él, en un gesto que resume la claridad de sus pasos.-


@danieltemperoni


 


 

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